El Karma, Ceballos y el Betis

Ceballos ha querido irse así; a su más que posible vuelta dentro de un tiempo, que se le trate como el destino le tiene previsto.

José Joaquín Solís.

Simpatizar con el budismo no es lo mismo que ser budista, aunque pueda quedar mono eso de saber un poco sobre religiones personalistas de allá a lo lejos. La historia del Betis no precisa de saber de las creencias de nadie para tirar de memoria y saber cuáles son las reglas de la causa y el efecto, o mejor, dicho, cuáles deberían ser.

A lo largo de los años y años hemos visto cómo determinados jugadores canteranos se han marchado y han vuelto, generalmente, a un Betis peor del que dejaron, como Gordillo o Joaquín, lo cual, sin reprocharles casi nada, responde a que el Betis se resiente de malas gestiones con el dinero recaudado. Lo de Ceballos y la política de fichajes que, parece, está entrando en coherencia, debería cambiar las cosas.

Ceballos se ha ido con un mensajito en las redes sociales, no sea que si se queda más tiempo en Sevilla le digan algo que no le agrade. No es primer canterano que se va dejando dinero, ni será el último, Dios lo quiera así; la cantera está para que en el campo nos dé alegrías o nos llene las arcas, tradicionalmente malas en el club. Pero, ¿saben?, las cosas puede el muchachito hacerlas de otra manera. Echar las culpas a su agencia es contar sólo un tanto de la verdad, porque para firmar un contrato sí que tiene más de 18 años, ¿verdad?.

Puede parecer esto una forma muy elegante de desear el mal a alguien, pero es que me la juego que el chico, como Joaquín, como Gordillo, como Gabino, Cuéllar, y como otros, llamará a la puerta del club dentro de unos años pidiendo volver, pidiendo disculpas y pidiendo un sitio, contando tres gracias y confesando un beticismo de toda la vida para ganarse el corazón y la compasión de todos.

Si por una sola vez el Betis creciera lo suficiente como para que tanto bético de los que cobran no tuvieran sitio al volver, o apenas uno en el banquillo a modo de compasión, no sería desear el mal de nadie, sino el bien de uno mismo. Idolatrías tan perjudiciales aparte, los béticos somos del Betis, que no de los futbolistas que tanto vienen ahora y pasan de largo, ¿cierto?

Crezcamos, hagamos las cosas bien, estemos entre los primeros de la tabla de forma sistemática y habitual. De esta forma, a Ceballos y tanto otro con ganas de tratar al Betis como un jubiladero, le diremos que no con una mezcla de sonrisa y compasión fingida.

Hasta nunca, Ceballos, ojalá sea así; señal de que nos iría bien. Hasta nunca.

Comentarios

Comentario

Leave a reply